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24 horas en EL MUNDO: así es un día en la redacción

Hay dos maneras de llegar al peridico, igual que hay dos maneras de empezar a leerlo: estn los que empiezan por la portada y los que entran por Ral del Pozo donde siempre estuvo Umbral. Pues llegar al edificio es un poco parecido. El acceso principal est desde hace 12 aos en la avenida de San Luis de Madrid y la puerta de atrs, en un callejn sin salida flanqueado por manteles y bragas tendidas al que una vez se asom una seora quiz desorientada.

-Perdone, es aqu lo de los psiquiatras?

-No, seora, esto es la redaccin de EL MUNDO.

Son las seis de una madrugada cualquiera en la redaccin. Y seguramente hay que estar un poco loco para estar trabajando a estas horas… El ambiente de noche en un peridico se parece al de un zoo a oscuras. Por favor, abstngase de lanzar comida a los redactores, dice un cartel en uno de los pilares de la oficina, justo al lado de una vieta de Ricardo en la que aparecen las caricaturas de Felipe, Aznar, Zapatero y Rajoy pintando un grafiti para celebrar el 25 aniversario del peridico: Sin EL MUNDO, viviramos mejor. El chiste lleva cinco aos ah pegado.

El techo de la redaccin est iluminado con paneles de luces fluorescentes, pero a estas horas estn apagadas todas salvo las que alumbran la mesa de Ana, como si la mesa de Ana fuera la de un cirujano. Los das que hace la noche entera, Ana Carrasco entra a las 12 y se marcha a casa a las siete. A las tres ya est completamente sola en el edificio. De vez en cuando aparece algn compaero de seguridad, que ms de un susto me ha dado, pero lo llevo bien, admite. En invierno, eso s, paso fro.

“Por favor, abstngase de lanzar comida a los redactores”, dice un cartel en uno de los pilares de la oficina.

La noche se pasa entre publicar la nueva portada de la web y todas sus portadillas y una ristra de tareas que slo entendern los periodistas, cosas como cambiar las migas, publicar noticias seo a primera hora de la maana o probar el titulatrn. Entre las 12 y las siete entran exactamente 283 teletipos. El primero, la lesin de un jugador de los Chicago Bears en la NFL; el ltimo, una correccin sobre unos datos del banco de Vietnam. Al correo general de la redaccin llegan slo tres mails, casi siempre de corresponsales. Hay noches muy tranquilas (las menos), noches con actividad (la mayora) y noches en las que se cae el mundo y tienes que cambiar todas las previsiones. Los que ms trabajo suelen darme son Trump y Kim Jong-un, que a esas horas suelen estar revueltos. Tambin son relativamente habituales los terremotos en el sudeste asitico o en Sudamrica y, tristemente, no hay mes que no tenga un tiroteo en Estados Unidos.

Un reloj enorme con el logo verde de EL MUNDO en la esfera marca las 6:30 de la maana. Suenan el programa de Alsina y la aspiradora de Mara Jos. Ella lleva casi 25 aos limpiando la redaccin. Estuvo 12 aos en Pradillo y lleva otros 12 en San Luis, as que nadie como ella ha desempolvado secretos de Estado durante las ltimas tres dcadas. Literalmente. Yo no me fijo en nada de eso, cuenta en plan confidente. Entre tanto muequito, tanta planta y tanto papel no tengo tiempo para ver nada. Mara Jos an se acuerda de cuando nosotros ramos el doble y ellas el triple. Tambin de cuando los periodistas se pasaban la noche en el piano del Toni 2 y no la maana consultando el Chartbeat en la puerta del cole de sus hijos. La acelerada digitalizacin del negocio ha adelantado los ritmos y a las nueve la redaccin ya se empieza a llenar.

A lo largo del da se celebran tres reuniones de redaccin. La mesa es ovalada y acuden el director, los adjuntos y los responsables de cada seccin.

Las primeras pantallas que se encienden son cuatro teles enormes de plasma colocadas en vertical como si fueran paneles de un aeropuerto. Una muestra el trfico de lectores de la web, otra la portada de ELMUNDO.es, otra las ltimas noticias publicadas y la cuarta, las tendencias de Google, que van cambiando de color de forma casi hipntica.

A las 10 se celebra la primera reunin del da. La mesa es ovalada y acuden el director, los adjuntos y los responsables de cada seccin. Hay 11 hombres y tres mujeres. Es como una lonja de temas en la que cada uno oferta sus previsiones para el da. Pedro Snchez tiene mitin en Jan, Pablo Casado visita una feria ganadera en Badajoz y -hablando de campaa electoral- se falla el Premio Nacional de Circo. Se repasa la versin impresa y la portada digital. Alguien se siente agraviado o cree que su tema no est bien tratado en la web?, pregunta Joaqun Manso cada maana.

Habr dos reuniones ms a lo largo de la jornada. Una a la una de la tarde para discutir los temas de opinin y las caritas de los personajes que suben y bajan cada da. La otra, a las 17:30 para planear la web y decidir los temas de portada, que el director de arte va dibujando a lpiz en un folio. Todo es jerga: el tema que abre, el faldn, el empasillado, un camino de hormigas, la chimenea, el ratapln, el tejadillo…

El director de EL MUNDO, Francisco Rosell, en su despacho.

El peridico se fabrica entre viajes a la seccin de maquetacin para pintar cada pgina; peleas con el planillo para ganar espacio a la publicidad; elegir la foto; cuadrar el titular en la web; llamadas; redactores de poltica sentados en la moqueta con el mvil pegado a la oreja; la mesa de dibujo de Ricardo y la de Gallego y Rey; secretarias solucionando lo imposible; manolitos si alguien cumple aos, manolitos si alguien gana un premio y ms manolitos si EL MUNDO vuelve a ser lder en internet; la ltima genialidad de Rodrigo Snchez en la portada de Papel o Metrpoli; lanzar una notificacin con una ltima hora, un tuit, una story, un vdeo; tertulias en la tele, un aplauso porque s… Alguien quiere un caf?. Entra un famoso que tiene un encuentro digital, hoy (tambin) hay pollo a la plancha en el comedor, desfilan los alumnos de un cole fotografiando a los periodistas como si fueran lmures en el Bioparc. Recuerden, por favor, no lanzar comida a los redactores. Hay una reunin en el despacho del director, viene la tele porque Bustos o Mndez o Urreiztieta tienen algn directo. Son las siete y no tenemos ninguna pgina, se oye. Son las siete y media y este texto que est leyendo todava no tiene maqueta.

La ltima redecoracin de la redaccin ubic en el centro de la oficina al equipo que gestiona la web e invent el print desk, la seccin que prepara la edicin impresa del da siguiente. All se entrega cada pgina cuando est cerrada y, en ocasiones, el contenido se sube a internet incluso antes de su publicacin en papel, algo impensable hace aos.

A las 23:00 horas se cierra la primera edicin en papel y ya se ha hecho el ltimo relevo en la pgina web. Antes de que llegue Ana a la redaccin, antes de que Trump y Kim Jong-un empiecen a hacer de las suyas, el peridico viaja hasta Coslada. All est la rotativa, en una nave industrial que es como la fbrica de Willy Wonka pero con tinta en lugar de chocolate. Donde se imprime la mayor parte de la tirada de EL MUNDO, Marca y Expansin se imprimen tambin La Razn, el Sport o 20 minutos y decenas de peridicos de todo el mundo. La crisis acab con todas las suspicacias.

Una trabajadora empaqueta los ejemplares de EL MUNDO en la rotativa de Coslada donde se imprime el peridico.

Antes cada peridico haca el reparto en su propio coche para que la competencia no viera la portada del otro; hoy eso se acab, cuenta Carlos Corralo, responsable de la produccin de noche de Unidad Editorial. l trabaja en imprentas desde hace 44 aos.

-Alguna vez oy aqu eso de ‘paren las rotativas!’?

-Nunca. Mi misin es llegar al quiosco como sea y hasta ahora, toquemos madera, siempre hemos llegado.

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